Entrevista a Inti

¿Desde cuando te nombras con tu nombre actual?

Desde los 19 años asumo mi nombre actual, Vishnú Inti. Anteriormente la gente me llamaba por mi nombre registrado en mi partida de nacimiento, pero nunca de manera completa, entonces me llamaban Pri, que era la primera sílaba de mi nombre. Pero incluso esta forma abreviada, un tanto neutral, me incomodaba mucho. En mi inconsciente estaba la idea de que provenía de un nombre femenino. En el colegio me llamaban por mi apellido, que era un poco sugestivo porque aludía al sexo masculino, pero me daba lo mismo.

¿Desde cuando tienes noción de tu transgeneridad?

Yo toda la vida pensé, desde que era chiquito, que era una lesbiana, pero no tenía esa certeza, por lo mismo que mi cuerpo no desarrollaba. Después me molestaba que me miren con esa idea, la gente te tildaba de lesbiana pero tú haces una conversión.

¿Y qué me cuentas de tu adolescencia?

Fue terrible porque como me enamoraba de algunas chicas no quería que me vean así, no quería por nada del mundo que me vean como una chica, por ende nunca me mandaba y paraba escondido.

¿Cómo ha sido la relación con tu familia?

Con mi familia al principio ha sido terrible, espantoso. Como llegaban comentarios de la gente que decían que era lesbiana, mi familia me recriminaba y yo no sabía por qué era así. Mi mamá estaba aferrada a la Iglesia, para ella sólo había blanco y negro, hombre y mujer. Felizmente tengo una hermana que es más abierta a estos temas y como les gustaba leer, me entendía bastante, mi hermana Brenda y uno que otro primo, pero siempre la mayoría de primos, la mayoría de vecinos, me miraban raro y me incomodaba.

¿Tenías amistades?

Tenía un montón de amigos, chicos y chicas, muchos amigos, pero ya cuando entrabamos a tallar en el tema de con quién estás, ahí como que ya me miraban diferente y no sabía qué responder.

¿Tus amigos no te fastidiaban con alguna chica?

No me fastidiaban con alguna chica, más bien me asimilaban como un chico porque me llamaban a sus juegos, pero creo que solo cuando se trataba de cosas que no eran de parejas. Cuando salíamos, tomaban la pelota de basket y me escogían, era agradable. Las chicas también, por ejemplo, en el colegio estuve en un grupo donde las chicas eran las más populares y los patas también, la he pasado en ese aspecto bien. Pero como era un colegio enorme, con la gente que tenía contacto sí me iba bien, pero con el resto no. Me peleé muchas veces en el cole con chicos, pero como yo siempre he pensado que la boca es más veloz que todo, me enfrentaba a gigantes que yo decía “si este pata reacciona me entierra”, pero yo iba y lo apabullaba; su discriminación era tonta, no tenía más argumentos.

¿Y por parte de tus profesores?

Sí, también he sentido bastante discriminación, la mayoría sí discriminaba, lo sentí más en la escuela porque algunos de ellos me recalcaban que ciertos juegos sólo eran para niños, más no para mí; uno cuando es niño no hace esa estúpida diferencia; y había una minoría que me apreciaban bastante. Un día entré a una reunión en la que estaban hablando mi mamá con el director, estaban a punto de botarme de otro colegio, y yo entré a escuchar y según la psicóloga yo era así (de diferente supongo) porque no tenía papá. Me maté de la risa.

¿Sientes que tu familia ha sido un soporte para ti?

Ahora último sí. Pero antes empecé a buscar mi soporte en amigos de afuera. Recuerdo a mi amigo Alex que es un amigo desde que tengo 7 años, es un piloto de helicópteros, casi tenemos la misma edad, era mi vecino. Me vine a Lima y terminé aquí mis estudios, para mi suerte el también venía a postular a la FAP, entonces seguíamos siendo amigos y hasta ahora, seguimos siendo patas, siempre ha sido mi confidente. En la adolescencia mi familia pensaba que yo estaba con él, a mí me favorecía, así que nos hacíamos pasar. Y entraba a mi cuarto y se echaba en mi cama y decía, “oye, si supieran que te gusta mi hermana”. Y así crecimos, él fue un gran soporte porque de hecho que la pasas mal como que vives en un infierno. También me acuerdo de un primo, recuerdo mucho que él me leía unos libros de sexualidad, de sexo, como queriendo sacar qué era yo o que yo le diga las cosas, nunca llegué a decirle pero siempre estuvo a mi lado. No era como Alex que le dije desde el principio “no sé por qué me gustan las chicas”. A mi primo nunca le conté. Era un primo que no se hacía paltas, porque tengo primos que cuando estábamos en reuniones familiares saludaban a todos, a mí también, pero cuando estábamos en la calle pasaban con sus camionetas o con sus motos y yo no existía en la calle para ellos. Este primo era diferente, me veía en la calle y me jalaba o me llevaba por ahí con sus grupo de amigos, me presentaba como su primo, me ha integrado un poco más a la sociedad.

¿En tu adolescencia no tuviste enamoradas?

No, no tuve hasta los 18 años más o menos que estuve con una chica mayor, 27 años tenía ella. Estuve con ella cuatro años y era la primera vez que estaba con alguien y el ex enamorado había estado con ella diez años, me buscaba para matarme el tipo, me perseguía, era una cosa terrible. Lo más bonito de esa relación fue cuando me llevó a su casa, su mamá que era enfermera me aceptó y yo me sentí en las nubes, yo estaba en la gloria. Y así pasó el tiempo, me alejé bastante de mi familia en esa época, porque ellos no querían saber nada. Yo trabajaba en una perfumería en Jesus María.

¿Cómo entraste a trabajar en esa perfumería?

En el aviso del periódico decía “se necesita persona que dibuje”, me acerqué y había una cola, no te imaginas, de chicas, la mayoría eran mujeres. Necesitaban un dibujante, el señor había estudiado en Bellas Artes, en Italia, en esa perfumería hacía los dibujos, la perfumería era esotérica, a él le comenzó a dar Parkinson y no podía dibujar, quería ser el cerebro y sólo quería a alguien que dibuje lo que él pensaba. Yo estaba con unas fachas, no te imaginas, estaba con mi pelo hecho una desgracia, mi pantalón roto, un polo con una calavera, en esa época yo escuchaba mucho metal y rock, y bueno, el resto de ellos todos formalitos con sus fólders. Él había repartido unas hojas y lápices, nos dijo “dibujen ahí lo que les voy a entregar”, nos entregó unas postales de unos indios y a mí me encantaba dibujar indios en ese tiempo, nos dijeron “dibujen los indios y atrás ponen su nombre y su teléfono y ya voy a llamar a quien sale”. Y al otro día me llama y no sabía quién era yo del grupo y me aparezco y me miró, “pasa” me dijo, “¿cómo quieres que te llame”, de frente y yo le dije que mi nombre era este pero que me gustaba el otro. Estuve ahí cuatro años más o menos, pero de ahí se divorciaron, era una pareja de esposos y él se fue a Arequipa a hacer su fábrica, quería llevarme pero yo estaba en otra. Y él siempre me reafirmaba, era un tipo súper mujeriego, no podía vivir sin sacarle la vuelta a su mujer. Entonces cuando yo estaba con él en la oficina, cerraba todo serio la oficina y me decía, “has visto a la nueva secretaria”, yo era algo así como su confidente, “sí, está bien bonita”, le decía, “has visto esas piernas”, era mi pata, mi brother, me sacaba, nos íbamos, a veces hasta he pecado de ayudarlo en sus trampas. Ya no mantengo contacto con él porque se fue a Arequipa.De ahí me fui a Cajamarca a ayudar a mi hermana que tenía unas discotecas por allá, tenía dos discotecas, Brenda, estaba embarazada y no había quien le ayude. De vacaciones me fui y termino enamorándome de una chica, una chica que bailaba en un night club, con ella estuve tres años. Con ella sí viajé bastante. Decía que bailaba nada más, yo era más ganso en ese tiempo, mi hermana me decía “crees que solamente baila”, pero yo fiel, si la flaca me dice que no, pues no. Hasta que descubrí que sí pues y ahí terminó la historia.

¿Y cómo te iniciaste en el arte?

De chiquito, como me gustaban la plastelina, esculpía, me gustaba asustar a mis hermanos, haciendo dedos, ojos, maquillaba cosas y así nació, hacía piecitos, deditos, para hacer un dedo tenía que estar mirando varios dedos, imaginarme cómo era un dedo arrancado, así empezó todo. Como vieron que me gustaba me empezaron a comprar más plastelinas y después me enteré de que había un montón de arcilla por ahí cerca, en la tribu de los Lamas y me fui a Lamas a traer arcilla. La plastilina era cara y de arcilla me traía un saco. Empecé a hacer cosas más grandes, hasta que mi primer crudo completo que hice fue de mi abuela, después que murió mi abuela la esculpí, se lo regalé a una tía, la que estuvo más cerca de ella y ahí lo tienen, un poco más y le ponen velas. Los demás trabajos que he hecho los he terminado vendiendo o regalando. Es que a veces cuando entraba a mi taller alguien me decía “¡qué mostro!” y encontraba una conexión con alguna escultura que había hecho, aunque no tuviera dinero, de todas maneras tenía que ser de él porque por alguna razón creo que las cosas están conectadas, veía que había esa magia entre ellos dos y terminaba regalándolos y los vendía también. Mi formación ha sido autodidacta. Quise estudiar en Trujillo, me fui a Bellas Artes por unos amigos que tenía, ya había tenido unas exposiciones ahí en Trujillo entonces me empecé a conectar con esa gente y el director me dijo que sí podía llevar un curso de medio año porque solamente lo que creía él que me falta eran dimensiones más grandes. A Vallejo lo hice de dos metros, pero después los indios que he hecho los hice de setenta y cinco, un metro, máximo, esculturas chicas. Y me dijo “si tú quieres hacer trabajos grandes como para una plaza tienes que estudiar dimensiones”, pero eso te toma nada más seis meses. Y ya lo dejé porque me vine a Lima, acá también podría hacerlo pero ya me estoy yendo. No sé, de pronto lo llegue a concretar.

¿Y cuando llegaste a Lima no tenías contacto con otros chicos trans?

Nada, al contrario, cuando llegué a Lima, la secretaria de la perfumería era una señora buenamoza, guapa, entonces siempre me miraba con una cara, como que sabía lo que yo era, nos hicimos patas y resulta que esta señora era lesbiana y su pareja vivía en Estados Unidos. Ella creía que yo era lesbiana y me presentó a chicas que eran “chitos” y con uno de ellos me hice muy amigo, yo hasta ahora creo que no es un chito, porque era un pata que solamente le faltaba información como a mí. Chito es una lesbiana activa, butch le dicen ahora, se hacía llamar Techi, era grandota, pero tenía todo lo de un pata, pero sí tenía unos senos grandes y con él andaba de arriba para abajo, mi familia me veía con él y con eso peor. Yo tampoco podía decirle qué era porque en esa época yo no sabía qué era trans, yo estaba perdido en el espacio con ese tema. Era la primera persona que se asemejaba a mí y en la selva cuando estaba en el colegio peor, no había nada, no había ni discotecas y si había yo ni enterado, aparte que ni me gustan las discotecas. Mi madre estuvo trabajando en un restaurant italiano una vez y le presentaron a su ayudante, su ayudante se llamaba Natividad y cuando mi mamá le pide que me sirva, yo pensé que iba a venir una señora, una chica y viene una travesti y me quedé sorprendido, feliz. Pero Natividad no me quería a su lado, yo le decía “Nati, ¿tú con quién vives’”, yo quería preguntarle cosas más íntimas, “no, tu mamá se va a enojar, anda come no más”, me botaba y bien arisca era, no hablaba mucho.Lo que sucede también es que cuando yo era adolescente los terroristas mataban a las personas como nosotros, entonces o bien te escondías o bien te transformabas en un hetero. En esa época yo vivía en Tarapoto y era zona roja, todo lo que es Tarapoto era considerado zona roja. Una vez amaneció una trans, porque vivía con su esposo y siempre se asumía como mujer, amaneció muerte a fuera de su peluquería por gay, le pusieron un letrero espantoso, entonces yo supongo que los demás que estaban despertando se camuflaron más.

¿Y tú te sentiste en peligro?

No porque todavía no despertaba mucho mi sexualidad, sentía que era diferente, yo hasta los dieciseis años no estaba en ese plan. Vine a terminar mi secundaria acá en Lima y nos vinimos todos por lo mismo del terrorismo.

¿Y luego de esta chica butchconociste a otras personas?

Sí pero no llegaron a ser muy íntimas porque su mundo era muy superficial, trabajaban para tomar el día sábado, si bien yo también estaba mucho en esa onda, empezaba a tomar bastante, pero después de tomar venían otras drogas, entonces me fui alejando de esa gente, era por Breña y ahí probé todas las drogas que se pueden imaginar pero casi a presión del grupo. Conocí una discoteca, Paty se llamaba, un hueco donde puras chicas no más había, allí había dos patas que eran pilotos de la aviación, uno tenía una barbita de chivo y otro bigote, besándose, me chocó tanto, no pensé que me iba a chocar tanto, sentí un escalofrío en mi cuerpo, pero era que estábamos tan acostumbrados, era una discoteca de ambiente. Era de lesbianas pero ese día estaban ellos. La butch tomaba más cerveza y si querías bailar con una chica la butch te miraba mal y esa onda no me gustó. Entonces como salía con Alex y nos íbamos a discotecas heteros, me sentía más libre con Alex y entonces se unió a la mancha mi hermano Ciro y ya le conté el rollo. Así pasaron los años pero ya no llegué a conocer más gente de ambiente, me alejé de ese mundo, no me sentía a gusto, fue bien extraño.

En esa época también fui al MHOL, me acuerdo, tan perturbada como me sentía, entonces el chico que estaba en la puerta me dijo “arriba son las chicas”, como estaba con el pelo largo, tenía cara de chibolo, una ambigüedad tremenda. Entonces me subí y ahí estaba un grupo de chicas, entonces todas hablaban y decían “mi mamá me ha botado pero ahora me siento bien que estoy con mi chica, las dos dormimos juntas”, yo quisiera sentir lo que siente ella le digo, pero yo no siento eso, yo no me siento conforme con lo que tengo y todas me miraban y se acercó la que estaba haciendo la ponencia, supongo que era una psicóloga, me dijo “tienes que empezar a aceptarte, tú eres una lesbiana”, no pero yo no me siento en realidad lesbiana, no sé si podría haber otro término, “tienes que aceptarte” me decía, entonces fue la única vez que fui, me quité de ahí y de ahí ya no busqué más, pensé todas las organizaciones me van a decir lo mismo.

Entrevista Belissa Andía

Lima, Febrero 2010


El Secretariado Trans Mundial se ha formado para enlazar a todos los grupos de activistas que buscan la igualdad de derechos y oportunidades para las personas transgéneros, transexuales, travestis e intersexuales.

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